4 de febrero de 2012

Era Laura

Me quedé un rato contemplando las rosas negras. Parecían pájaros negros agazapados en la sombra. Estaba oscureciendo. Lo estaba viendo todo desde mi ventana.

Algo más tarde preparé un baño.

Mientras el agua corría, con su mágico y cálido borboteo, me miré al espejo y comencé a afeitarme. Recuerdo que me hice un corte profundo en la mejilla izquierda, y que en vez de enfadarme, como solía ocurrirme cada vez que me cortaba al afeitarme, esbocé una sonrisa. Con esa tranquila sonrisa yo mismo disculpaba mi torpeza.

El baño me sentó estupendamente. Dejé de sentirme cansado. Me vestí con calma. No sabía si ponerme corbata. No, resultaría excesivo. Aún me quedaba algo de tiempo antes de salir. Me asomé a la ventana del salón. Ya era casi de noche. Apenas podía distinguirse el contorno de las rosas negras... Decidí fumarme un cigarrillo antes de salir. Estaba buscando el encendedor cuando sonó el teléfono.

Era Laura. Se disculpó. Su padre había enfermado de repente. No podría venir conmigo a la Ópera esta noche. Dijo que me llamaría y colgó.

Me quedé un rato sin saber qué hacer, con el teléfono en la mano. Me quité la chaqueta. Encendí un cigarrillo y me tumbé en el sofá.

El humo envolvía mis pensamientos. Me daba la sensación de que podía tocar el techo con sólo alargar un brazo. Una grieta, casi invisible, crecía en una de las esquinas del techo.

Apagué el cigarrillo. Algo me molestaba en el bolsillo del pantalón, lo extraje con cuidado. Eran las dos entradas para la Ópera de esta noche. Las puse sobre una mesa y me quedé mirando un buen rato su color rosado.

Volvía a sentirme cansado. Me cambié de ropa. Me puse algo más cómodo. Cogí un libro de la estantería, no recuerdo cual. Pero no podía leer. Estaba cansado. Dejé el libro al lado de las dos entradas rosadas, sobre la mesa. Puse algo de música, creo que un aria de Verdi. Me asomé a la ventana. No se veía nada. Estaba muy oscuro. Me hubiera gustado que al menos un rayo de luz, aunque fuese pequeño, cayese en estos momentos sobre las rosas negras del jardín.
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